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¿Qué más digo pues?

Hace muchos días que no escribo.  Y es curioso pues en este espacio puedo dar «rienda suelta» a lo que pienso … no me exijo en la redacción o presentación de mis entradas, como sé que debo exigirme en la producción de contenidos para mis clientes.

Pero estoy de regreso. Nuevamente.

(…) Esto de ser emprendedor es bastante complejo.  Vender tu idea -que en algunos casos termina siendo el mismo proyecto de vida- es bastante difícil. Pero esa es la tarea: encontrar el discurso preciso, las palabras que lograrán persuadir la negociación, la idea que permitirá extender la mano y decir: ¡negocio cerrado!

Y es que hace unos días discutía con una amiga algo que tiene que ver con el tema. Todo nació con la definición que la Real Academia Española da a la palabra humildad:

Humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Según ella, no soy para nada humilde pues todo el día estoy en función de las cosas buenas que tiene mi empresa y sus cualidades que le permiten ser la mejor opción en el mercado de los servicios en comunicación digital.

Recuerdo que analizamos algunas empresas y destaqué los procesos de producción que tenemos en e-Lexia, pero ella insistía: no eres humilde pues siempre dices que eres muy bueno en lo que haces.

Luego de discutir por más de treinta minutos en lo poco humilde que soy (risas), le dije:

«Está bien, pero si no creo en lo que hago, simplemente estoy vendiendo malas soluciones a mis clientes y eso me convertiría en un ladrón… porque sé que mi empresa y mis colaboradores son muy buenos en lo que hacemos, apoyamos a las empresas»

¿No creen que es importante que todos los empresarios estemos convencidos de lo que hacemos? Obviamente, y ceñidos a la definición que da la RAE, hay que ser conscientes, además, de nuestras propias limitaciones … y luchar por superarlas.

Pero por lo pronto, lo que ofrecemos en la empresa es muy bueno. Es una excelente opción para las empresas y tenemos todos en la empresa argumentos, hechos y experiencias para demostrarlo. La humildad es actuar conforme a ello.

Y no es que sea egocéntrico (aunque mi gran amiga Lina V., así lo dice) pienso que el problema radica en el mal uso que se le da al término.

Eso sí, no somos perfectos y por eso trabajamos de la mano del cliente.  Como bien lo dice mi hermano: «somos un equipo de apoyo en estrategias de comunicación corporativa». Porque somos una empresa que confía en sus clientes y en sí misma.

Seguiré trabajando por ser mejor emprendedor, por tener la mejor empresa… y por tener buenos amigos (sin querer decir que los que tengo son malos… todo lo contrario, por lo que ellos dicen y hacen, me permiten aprender y crecer). Al fin y al cabo, este es mi proyecto de vida.

¿Vos sos un emprendedor humilde?

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Por:
Juan Carlos Morales S.
Comunicador y educador
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2 respuestas a «¿Qué más digo pues?»

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