
El silencio del liderado
Con ahínco, se escribe y discute sobre el significado de ser líder, pero poco se reflexiona sobre lo que supone ser liderado.
¿Por qué? Quizá, y es una hipótesis un tanto irresponsable, existe un deseo por transformarnos en jefes y abandonar esa posición «sumisa» de ser empleado. Queremos mutar hacia el poder.
LinkedIn, una red social de carácter profesional (que no deja de ser red social), es un malecón de publicaciones sobre el liderazgo. Desde recomendaciones y hacks para ser el mejor, hasta anécdotas y fotografías con papeles membretados que «garantizan» el desarrollo de competencias en la materia.
Pero sobre ser liderado es poco lo que se habla. Muy poco, si tenemos en cuenta que «los empleados somos más».
¿Existe el término «liderado»?
Si buscas «Liderado» en el diccionario en línea de la Real Academia Española, no lo vas a encontrar. Lo más cercano es la única acepción del verbo liderar que dice: «dirigir o estar a la cabeza de un grupo, de un partido político, de una competición, etc».
Así pues, no hay respuesta. Pero, puede construirse.
Liderado es el participio del verbo liderar y se utiliza para referirse a una persona, grupo de ellas o proyectos que son dirigidos por un líder.
Recuperando ambas definiciones, se podría indicar que todo aquel que está detrás de la cabeza de un grupo es un liderado.
Los futbolistas lo son en relación con el director técnico de su equipo deportivo; los estudiantes lo son en su relación con el profesor; los colaboradores de una empresa, en armonía con sus jefes y gerentes.
¡Creo que se entiende la idea! Sin embargo, es importante hacer hincapié en la posición del líder y el liderado. Y hay que ser claros en eso, pues ella supone y establece un flujo en la comunicación.
¿Por qué un líder necesita liderados? El concepto de followership
Durante décadas, las escuelas de negocios, los libros de autoayuda y las redes profesionales se han obsesionado con una sola pregunta: ¿Cómo ser un buen líder? Sin embargo, el liderazgo no ocurre en el vacío.
Existe porque hay un equipo que decide validar esa autoridad. Es ahí donde nace el «followership», un concepto anglosajón que puede explicar el término que nos convoca.
Este concepto no define a un empleado dócil o un «eslabón más» de la cadena. Al contrario, el followership se refiere la capacidad de colaborar de forma activa, crítica y constructiva con un líder para alcanzar un objetivo común.
Los dos pilares del Followership eficaz
Según el modelo del profesor Robert Kelley, un seguidor ejemplar no se mide por su obediencia, sino por la combinación de dos dimensiones fundamentales:
- Pensamiento crítico independiente: la capacidad de analizar las órdenes, identificar riesgos, proponer alternativas y no aceptar las decisiones con una «fe ciega».
- Participación activa: el nivel de compromiso, proactividad y energía que el colaborador invierte en la ejecución de la estrategia.
Cuando estas dos dimensiones se cruzan, entendemos que el silencio del que hablaremos más adelante no es vacío, es el espacio donde el pensamiento crítico procesa la información antes de actuar.
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¿Cómo se comunica el liderado? El valor del silencio
Hay discursos y narrativas que apelan a la comunicación horizontal en las empresas. Se habla de una «gerencia de puertas abiertas», de «un café con el director» o de «puedes confiar en mí». Las estrategias, que salen desde las oficinas de comunicaciones y talento humano, están al orden del día.
Y no se trata de una crítica peyorativa; abrir esos canales es un gran acierto. El verdadero reto corporativo está en lograr que esa comunicación horizontal sea efectiva.
Supongamos, entonces, que el gerente está presto a dirigir. La pregunta que continúa es: ¿cuál es el rol del liderado?
Si regresamos a LinkedIn y a toda esa, ahora sí, retórica sobre la comunicación corporativa, encontramos la necesidad del liderado por hablar, por expresar lo que siente, por participar, por proponer, por crear.
¡Y sí, suena muy bonito! Pero hay algo que no termina de cuajar.
La premisa de Steve Jobs
Para llegar al punto de inflexión, me remito a una frase de Steve Jobs, fundador de Apple:
«La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas”.
En la reflexión que propongo, es indispensable que el liderado, antes de hablar, sepa qué es lo quiere.
Aquí es donde el líder ajusta «la gerencia de puertas abiertas» y tramita el diálogo, a través de una acción que debe ser clara, suficiente, veraz y precisa; una acción estratégica, reglada y medible.
Por su parte el liderado, en ese aprendizaje, guarda silencio.
El silencio como es estrategia
Pero no es un silencio «sumiso», insisto. Es una actitud de respeto; es un ejercicio de escucha activa, es decir, de prestar atención plena, consciente y empática; es el deseo de conocer y aprender del líder, en el entendido que él o ella tiene algo para enseñar.
Ahora, el silencio no es solo aprendizaje o respeto. Ese silencio es inspiración. Y para que ella se dé, líder y liderado deben estar en sintonía. El líder debe saber que está inspirando y el liderado debe querer inspirarse. De lo contrario, es una charla del break en la mañana o la hora del almuerzo.
Desde otro punto de vista, ser liderado no es una actitud pasiva; requiere la madurez de saber recibir retroalimentación.
Una vez superado el aprendizaje es momento de levantar la mano y conversar.
Recordemos: el silencio previo no es sumisión ni temor a represalias; es el espacio mental necesario para procesar, aprender y luego proponer con ideas, argumentos y propuestas sólidas, coherentes con el direccionamiento de la organización.
Y aquí surge una nueva pregunta: ¿Sigues a un jefe o a un líder?
Un espejo para líderes y colaboradores
Te propongo una actividad:
- Si eres líder: en la próxima reunión, identifica las conversaciones, los silencios y las inspiraciones. Además, pregúntate: ¿los demás están escuchando activamente o interrumpen las ideas e instrucciones que buscas compartir?
- Si eres liderado: sé consciente del silencio, escucha y comprenda cada palabra de la reunión, conecta con el líder y procura aprender para crecer.
Liderazgo y followership: roles dinámicos en la organización
Para cerrar la idea, el liderazgo y el followership no son jerarquías inamovibles, sino roles dinámicos. En un mismo día, un profesional puede ser el líder de un proyecto técnico y, un par de horas después, el liderado en la reunión de junta directiva.
Aprender a ser liderado es, en última instancia, el primer paso para aprender a dirigir. Quien no sabe escuchar, procesar en silencio, conectar con la visión de otro y ejecutar con excelencia, difícilmente sabrá inspirar a los demás cuando le corresponda estar a la cabeza.
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Por:
Juan Carlos Morales S.
Comunicador y educador
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