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Lo que no te dicen de YouTube

Mitos, mentiras y sorpresas es lo que día a día se especula sobre la plataforma audiovisual más grande y popular de la web: YouTube.

Pero, de todo lo que dicen, ¿qué es cierto y qué es falso? Seguro que las opiniones están divididas. Hay quienes defienden la plataforma y quienes la odian; y hay quienes la odian, pero siguen en ella y se lucran de manera evidente.

El algoritmo sabe lo que hace

Definitivamente, YouTube conoce cuál es mi agenda de contenidos. De cuando en cuando elimino el historial, para dejarme sorprender con nuevas recomendaciones. Pero al final, regreso a los mismos temas. Y la plataforma así lo sabe.

Hace un par de semanas encontré en la página de inicio un video bastante llamativo. La imagen miniatura presentaba a una persona con los labios cosidos y, detrás de ella, el mensaje: “El peor jefe”.

Quienes son lectores frecuentes de este blog conocen mi crítica sobre los ambientes de trabajo y las personas que dan más importancia a lo material que a la salud física y mental de los colaboradores. Así pues, esa imagen miniatura atacaba a mis emociones.

Avancé sobre el título del video y encontré una clara referencia a YouTube. Otra emoción activada. Como Experto de Productos Google, con una insignia Platino en YouTube, ¡tenía que ver el audiovisual! Algo estaban diciendo de la plataforma y quería saberlo.

Presioné el enlace y me preparé para las sorpresas.

Ya no quiero ser YouTuber

El título del video apelaba al clickbait, entendiendo este concepto como un texto o imagen que busca atraer la atención de los lectores hacia un recurso engañoso o sensacionalista. Para este caso, sensacionalista… y engañoso, también.

La creadora de contenido indicaba que ya no quería ser YouTuber y que, además, revelaría lo que sucede, y abro comillas, “en los sótanos del infierno”.

Sobre no ser YouTuber, estoy revisando el canal y, desde entonces, su frecuencia de publicación ha sido asombrosa: dos videos por semana, cada uno con una duración promedio de 12 minutos. ¡Es una buena YouTuber!

Sobre los sótanos del infierno, pues llamemos a Dante Alighieri y demos una vuelta a ver qué nos encontramos.

YouTube es el peor jefe

La narración inicia con algo en lo que coincido: crear contenidos audiovisuales no es tarea sencilla. Y esto aplica para cualquier plataforma. No va sobre YouTube o Twitch, ni mucho menos sobre medios análogos o digitales.

Crear contenidos, buen contenido, es un asunto exigente.

Sí, hay quienes son más ágiles -profesionales de la materia- y logran grandes resultados en tiempos que, para los pecadores (siguiendo con la metáfora de los sótanos), son récord. Pero también están los que crean contenidos en un dos por tres y hacen ver todo “color de rosa” … ¡Hay niveles!

El asunto es que la creadora menciona que YouTube es un mal jefe y se propone a mencionar todo lo que callan otros creadores como ella, argumentando que el silencio de estos va porque -tanto ella como los demás creadores- son empleados de la plataforma.

Aquí hay que hacer una precisión semántica: ni son empleados ni trabajan para YouTube. Ninguna de las dos, que terminan siendo redundantes.

Hay unos acuerdos que YouTube propone sobre el uso de sus servicios. Cada usuario (no estoy hablando de creadores únicamente) tiene la posibilidad de aceptar o rechazar estos. Si los acepta, bienvenido. Si no, hasta luego.

Y aquí aprovecho para recomendar un video que realicé sobre el tema. Estoy convencido que la gran mayoría de usuarios no conocen el texto fuente para este recurso.

Continuando, esta situación sucede en cualquier espacio privado. ¡Incluso público! Hay condiciones, normas, términos que debemos aceptar para el uso y disfrute de lo que ese espacio propone. Y no quiero detenerme en símiles. Creo que está claro el punto.

Pero, en ningún momento, estos acuerdos y términos hablan de contratos laborales y todo lo que ello exige. Incluso, en mi quehacer como Experto de Producto, que tengo un vínculo más cercano con YouTube, se hace claridad que no hay relación laboral… o sea, no.

El modelo de negocio Gig

La narración continúa para abordar el concepto de economía gig que, según la usuaria, se refiere al trabajo colaborativo sin beneficios para una de las partes. Para hacerlo más claro, me permito citarla:

“La forma como funciona YouTube es conocida como economía gig o economía colaborativa, es decir, las personas que trabajamos para esta plataforma, pues trabajamos para ella, pero aún así no tenemos ninguna relación laboral”.

Antes de avanzar, hay que recordar que los acuerdos y términos de YouTube no hablan de una relación laboral. ¡En ningún momento YouTube es tu jefe!

Ahora, sí existe la economía gig. Esta, para hacerlo sencillo, se conoce con otro nombre: economía de los freelance, según un artículo publicado por la BBC.

¡Creo que muchos sabemos de qué va este tipo de contratación!

Solamente para agregar, desde 2004 he contratado bajo este tipo de economía. Y, desde 2004, he tenido la capacidad de valorar mi trabajo, negociar un contrato y considerar mis obligaciones en asuntos de seguridad social. Y todo ha funcionado bien.

Ahora, siguiendo con la BCC, se menciona que esta economía tiene dos caras. La primera es la que comenta la YouTuber, esa parte donde “no tienes protección social ni estás ahorrando para tu jubilación”, citando a la BBC.

Pero antes de llegar a la otra cara, está el canto de la moneda, donde tú eres inteligente y aportas a los fondos y servicios de protección social.

Claro, este tipo de contratación tiene muchas dificultades, pero viene la otra cara.

Continuando con el medio de comunicación, un estudio de la firma McKinsey asegura que el 27% de los trabajadores de Estados Unidos y Europa trabajan bajo esta modalidad.

Una investigadora estadounidense, citada en el artículo de la BBC, menciona:

«Muchos trabajadores independientes eligen esta forma de empleo porque valoran su autonomía, el control que tienen sobre su trabajo y la flexibilidad que les entrega».

El asunto, entonces, tiene dos caras. Tú eliges en cuál te quedas.

Regresando al video, la creadora de contenido lista lo que no le ofrece YouTube, a saber:

  • No hay contrato laboral.
  • No hay un salario.
  • No hay seguridad social.
  • No hay vacaciones.
  • No hay bonos o primas.
  • No hay herramientas de trabajo.
  • No hay capacitación.

Esto se me hace conocido. Y no es YouTube.

En este momento soy freenlace de una buena empresa, con unos buenos honorarios, y no tengo nada de esa lista. Sí existe un contrato, pero no es laboral. Y sí hay beneficios económicos, que se entienden como honorarios (no salarios).

¡Ahora! Estos honorarios aumentan cuando Google Adsense me indica que el umbral de pago ha sido superado y me van a transferir lo obtenido en YouTube y la red de display. Son datos y hay que darlos, como dice el meme.

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Conversemos

Lo que gana YouTube

Para los creadores que monetizan no es un secreto que, en los videos tradicionales, YouTube distribuye las ganancias así: 55% para los YouTubers y 45% para la plataforma.

Y estos cálculos, regresando a los sótanos del infierno, no cuadran para quien comparte la crítica. Según, los únicos que se esfuerzan son los creadores y la cifra de 55% es paupérrima.

Claro, imagino que el desarrollo, la innovación y el soporte (por no listar más criterios) caen del cielo como el pan que envió Dios a los israelitas durante los 40 años que estos deambularon por el desierto.

Pero, siendo objetivos, ¿no será muy alto un 45%? Quizá, sí. Pero hay que tener presente todo el desarrollo que está detrás de YouTube y el ecosistema Google que, de una u otra forma, se conecta con esta. ¡Google es muy grande!

Ahora, si 45% es mucho, los invito a buscar los cálculos que vienen para Shorts, donde entra una nueva variante en la fórmula: los derechos de autor.

Como lo decía hace un rato: ¿te interesan los términos? Bienvenido.

Suscríbete a mi canal

Hay una crítica sobre el botón “Suscríbete”.

Según, este no funciona, pues las métricas de visualización no coinciden con la comunidad que ha logrado. La fórmula que propone la YouTuber, en el subtexto del video, es: si tengo 10 suscriptores, debería tener 10 vistas.

Algunas consideraciones:

  • Curiosamente, llegué al video sin ser suscriptor.
  • Como usuario, pocas veces reviso la sección “Suscripciones”. Y cuando estoy allí es porque estoy buscando a un creador en específico. Creo que no reviso más del 90% de los videos disponibles.
  • Agradezco que YouTube no envíe cuanta notificación de videos nuevos.
  • Hay canales a los que me suscribo por emoción y no vuelvo a ellos. Cada año hago una depuración y ahí se van muchos. No logran conectar conmigo.
  • Las estrategias de promoción y distribución no deben dejarse en manos de terceros. Esto lo recomiendo como profesional de las comunicaciones.

(Después me tomo el tiempo de escribir un artículo sobre el tema).

Citando a la creadora de contenido, en su crítica hacia el sistema de recomendaciones:

“(…) el algoritmo de YouTube prefiere mostrarte a ti videos que te generen dopamina, como los de chismes, retos, música, maquillaje, bromas… porque esos videos son los que más enganchan a la gente”.

Dos puntos, para no extenderme:

  • El algoritmo es inteligente. Si en mi restaurante lo que más vendo son alimentos altos en grasas y azúcares, pues… ¿cierto?
  • Y hay que revisar qué restaurantes se están visitando. Como lo mencioné al inicio del artículo, el sistema de recomendaciones conecta con mi agenda de contenidos. Claro, de cuando en cuando se escapan un par de clickbaits.

Por último, la usuaria critica que su canal tiene poco alcance porque los contenidos van sobre educación.

Pues bien, hay que mencionar que YouTube ha revelado algunas innovaciones para canales educativos que -sin exagerar- pondrán a temblar a las universidades. ¡Así que enhorabuena por lo que estás creando! Si es, efectivamente, educación, tu 2023 promete.

YouTube es tóxico

Descendiendo a otros niveles del infierno, encuentro una crítica sobre las estadísticas.

Según, la plataforma es tóxica porque tiene un sistema de analítica que funciona muy bien, ofrece datos precisos y su uso es intuitivo.

Esta facilidad te obliga a estar revisando cómo va el rendimiento del video. Es como enviar un mensaje en WhatsApp, ver la notificación de recibo y lectura, y sentarse a llorar porque no responden. Algo así.

Personalmente, y ubicándome en el sector de la educación, muchas universidades quisieran tener el motor de datos que tiene YouTube y Google para lograr sus requerimientos en Learning Analytics.

¡¿YouTube es tóxico?! Es que estoy sin palabras.

Hay estudios a nivel de postgrados que buscan desarrollar habilidades en analítica, ciencia de datos y toma de decisiones. Y eso no es tóxico. Si se usa bien, es inteligente.

Para ajustar, la YouTuber se queja porque, según la interpretación que hace de las analíticas, ella debería subir dos videos a la semana, que es lo que muy bien está haciendo.

¿El resultado? Permítanme citar:

“(…) después de entender esas estadísticas, me di cuenta de que tenía que empezar a subir dos videos a la semana. Pero ¿quieres saber qué pasó después? Ahí fue cuando verdaderamente mi canal empezó a crecer. Y, por supuesto, que yo estaba muy feliz, porque no solamente estaba subiendo en vistas, sino en suscriptores y, por supuesto en dinero también. Pero, por otro lado, estaba teniendo menos tiempo para mí”.

O sea, es normal que si te esfuerzas más, obtienes mejores rendimientos. Y es normal que ese esfuerzo requiera tiempo.

¡Me bloqueé! ¿Me ayudan en los comentarios a entender qué es lo que está pasando? Es decir, para mí es normal lo que está narrando. Es más, es magnífico, pues está subiendo su monetización… ¿por qué se queja?

Ahora, ¿si quieren más tiempo? Los invito a revisar de qué van los contenidos evergreen. Y, además, a investigar cómo ElRubius generó empresa alrededor de su canal.

Para terminar este apartado, una cita del video en cuestión:

“Mejor dicho, es que, si usted quiere trabajar 24/7, pues ábrase un canal en YouTube. Es que es lo mismo que si usted fuese a emprender. Son muy parecidos”.

¡Qué bueno que se entienda que crear empresa es una tarea 24/7! Y no me extiendo, porque ya siento mis emociones a flor de piel.

YouTube es una plataforma zanahoria

Estaba pensando dar cierre al artículo, pero es que el audiovisual continúa con las críticas sin sentido.

El pecado que trae este nuevo nivel del infierno va sobre el cumplimiento de las políticas y la idoneidad para anuncios.

Primero, la mayor queja, en términos de política, va sobre los derechos de autor.

Aquí hay que mencionar que YouTube no tiene participación alguna. Y esto da para un texto aparte. No quiero detenerme, pero -por ley de cada territorio- en general, los derechos se respetan.

Y sobre la idoneidad, YouTube no está censurando contenidos, más allá de los que claramente establece en su política. Por ejemplo, la plataforma buscar proteger a los menores de edad y tiene un capítulo enorme sobre el ciberacoso. Esto lo celebro.

El asunto sobre idoneidad va de cara a los anunciantes. Y esto me recuerda una experiencia cuando estaba iniciando mi empresa.

Cierto día, un asesor empresarial me abordó con el propósito de lograr que mi empresa pautara en una revista. Me habló sobre la cobertura, los contenidos y hasta el material de la impresión. Todo muy bien.

El asunto vino cuando le pregunté por la ubicación del anuncio y qué otros elementos estaban alrededor. Mi punto era: mi marca no aparece en cualquier parte. Eso es idoneidad en los anuncios.

La usuaria dice, al criticar este formulario para anunciantes: “YouTube le estás quitando lo divertido a la vida”.

Curioso, cuando hace unos minutos se quejaba de los videos divertidos y del poco alcance de sus contenidos educativos.

Lo otro es que no es YouTube, son las marcas que quieren pautar en los videos.

Para comprender un poco sobre la monetización, desde la mirada de un creador de contenidos, recomiendo el video Así monetiza sus videos Luisito Comunica.

Por agregar, YouTube ha extendido las posibilidades de obtener ingresos. Es decir, los anunciantes no son la única fuente. Están los superchat, los superstickers, los superthanks y las membresías.

En mi lista de reproducción sobre YouTube tengo un par de videos al respecto.

Por último, conozco canales que renuncian a la monetización tradicional para extender sus posibilidades y narrativas, integrando la monetización alternativa a su estrategia.

Ya no más YouTube

¡Ya estoy cansado! El video continúa hablando sobre los comentarios negativos (que se pueden moderar y bloquear), sobre la suplantación de cuentas (que se puede denunciar) y otros temas más.

Al final, sobre una posible pregunta de por qué está en YouTube, la creadora menciona que nunca consiguió trabajo como profesional y encontró en la plataforma una posibilidad de obtener ganancias. ¡La hipotenusa!

Además, que continuará creando videos y ganando dinero.

En fin. Hasta aquí. Si quieren que anexe el video, me dejan saber en los comentarios y si llego a… ¡¿100 solicitudes?! Lo anexo. Igual, con todo lo que he narrado, fácilmente lo encontrarán, porque el algoritmo de YouTube ¡funciona!

Nota final: un comentario que olvidé: ¡bienvenidos al mundo de la comunicación y el periodismo!

¿Tienes una pregunta sobre el artículo? Cuéntame en los comentarios. Además, si quieres que escriba sobre algún tema, anótalo a continuación para agregarlo a la agenda de contenidos.

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Por:
Juan Carlos Morales S.
Comunicador y educador
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